meridaEn estos días en que los tambores batientes en las trincheras partidistas se dejan escuchar con gran estruendo para la definición del posible candidato a la Alcaldía, se debe hacer un alto para reflexionar sobre dos aspectos que se vuelven necesarios para tomar la mejor decisión política que nos garantice una Mérida mejor.

Hay tres temas que se debe considera prioritarios y fundamentales: (1) la seguridad pública, (2) los servicios públicos municipales con calidad y (3) la salud pública en función de la plaga de dengue que nos deberían ocupar de singular manera. El primero y tercero dependen de la coordinación con las autoridades estatales sin detrimento de las responsabilidades que el Ayuntamiento como primera instancia se debe preocupar por su garantía.

Mérida no es una capital menor. Cuenta con un presupuesto enorme, al igual que las necesidades de infraestructura no son mínimas. Mérida es una ciudad en plena evolución, cada vez más cosmopolita al participar día a día en el intercambio poblacional y cultural propio de la interconexión global del mundo moderno.

El candidato idóneo no sólo debe depender del aplausómetro, ni cuantas calles o juegos o películas, menos reuniones vecinales esté realizando en estos días de evidente precampaña. Es necesario que cuente con la sensibilidad para mantener un diálogo permanente con la ciudadanía que entienda el reclamo por una mejor calidad, que sepa entender la necesidad social que se demanda. A esto se debe sumar una capacidad de reacción que le permita responder lo más pronto posible de la mejor manera.

Tiene que ser también un gran gestor de recursos, más de lo que ya se tiene asignado en Mérida. Pero el resultado se debe reflejar en obra directa y beneficiosa para la ciudadanía en todos los sectores de la sociedad. Es tiempo de quitarle a la toma de decisiones el snobismo y elitismo de enfocarse a sólo un sector de la ciudad. Mérida somos todos, una realidad que va más allá de un slogan político.

Mérida requiere de alcalde que tome realmente las riendas de la administración pública, un conductor de los esfuerzos de la sociedad para el constante mejoramiento de la ciudad. No es posible la pasividad que solo acusa a los predecesores u otra fuerza política. La evasión de responsabilidad debe quedar en el pasado, independientemente del partido que asuma la representatividad legal del Ayuntamiento de Mérida.

El Ayuntamiento de la ciudad está conformado por un órgano colegiado con representación de todas las fuerzas políticas. La fortaleza de su autoridad se encuentra en la conformación plural que surge del proceso electoral legítimo. La figura central es el Alcalde, por lo cual es imprescindible que se cuente con un auténtico demócrata que sepa reconocer las diferencias que surge en el ejercicio de la política misma. Un líder que sepa unir esfuerzos, que encuentre la coincidencia entre todas las posturas políticas, por lo cual, se logre un auténtico trabajo colegiado donde todos tengan la misma oportunidad democrática para intervenir en los asuntos que a la sociedad les atañe.

Posiblemente la “cartita a Santa Claus” se note muy ambiciosa. Sin embargo, los que queremos a una ciudad dinámica y con oportunidades de crecimiento y evolución política y social somos conscientes que Mérida no puede ser rehén de botín político. Se debe ir hacia más allá de los intereses partidistas para exigir que sea más prioritario para el Ayuntamiento de Mérida sea pensar y decidir a favor de Mérida, independientemente de los intereses particulares de sus gobernantes.


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

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