La pandemia del COVID-19 provocó cierres de las escuelas en todo el mundo y forzó a profesores y a estudiantes de muchos países a adaptarse con rapidez a la enseñanza y el aprendizaje en línea. Pero un nuevo informe de PISA de la OCDE revela que existen grandes desigualdades tanto entre como dentro de los países respecto de la disponibilidad de tecnología en las escuelas y las capacidades de los docentes para utilizar con eficacia las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 

En la publicación Políticas efectivas, escuelas exitosas (Effective Policies, Successful Schools) se analizan los resultados de la prueba más reciente de PISA de la OCDE (2018), con la participación de alrededor de 600,000 estudiantes de 15 años de edad en 79 países y economías.

 

En 2018, en promedio en los distintos países de la OCDE, había casi una computadora disponible para fines educativos en la escuela por cada estudiante de 15 años de edad. Sin embargo, en muchos países, los directores/as de las escuelas dijeron que las computadoras no tenían suficiente potencia en términos de capacidad informática, lo que afecta a uno de cada tres estudiantes en todo el mundo.

 

“Esta crisis ha expuesto las múltiples deficiencias y desigualdades prevalecientes en los sistemas educativos del mundo”, dijo Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias de la OCDE. “Los jóvenes desfavorecidos han resultado particularmente afectados y cada país debería tomar más medidas para garantizar que todas las escuelas cuenten con los recursos que requieren para que cada estudiante tenga la misma oportunidad de aprender y alcanzar el éxito.”

 

Las diferencias entre las escuelas favorecidas y las desfavorecidas fueron significativas. En Brasil, según los directores/as, 68% de los estudiantes de escuelas favorecidas tenían acceso a dispositivos digitales con potencia suficiente, en comparación con solo 10% de los estudiantes de escuelas desfavorecidas. En España se observó una diferencia de 40 puntos porcentuales (70% vs. 30%) en la disponibilidad de dispositivos digitales con potencia suficiente entre las escuelas favorecidas y las desfavorecidas.

 

La capacidad de los docentes para utilizar la tecnología varía en gran medida. En promedio en todos los países de la OCDE, 65% de los jóvenes de 15 años de edad estaban matriculados en escuelas cuyo director/a informó que los profesores cuentan con las competencias técnicas y pedagógicas necesarias para integrar dispositivos digitales a sus clases. La proporción variaba considerablemente entre las escuelas socioeconómicamente favorecidas y desfavorecidas. Por ejemplo, en Suecia, 89% de los estudiantes de escuelas favorecidas asistían a una escuela de este tipo, en comparación con solo 54% de los estudiantes de escuelas desfavorecidas.

 

En promedio en todos los países de la OCDE, cerca de 60% de los estudiantes de 15 años de edad estaban matriculados en escuelas cuyos directores/as dijeron que los profesores tenían tiempo suficiente para preparar sus clases integrando dispositivos digitales; las cifras oscilaban entre cerca de 90% de los estudiantes de las cuatro provincias/municipios chinos que participaron en PISA 2018 y poco más de 10% de los estudiantes de Japón.

 

Algunos estudiantes no disponen siquiera de los elementos básicos para aprender en casa. En promedio en todos los países de la OCDE, 9% de los estudiantes de 15 años de edad no tienen un sitio tranquilo para estudiar en su hogar. Incluso en Corea, el país con más altos resultados en PISA, uno de cada cinco estudiantes del 25% de las escuelas más desfavorecidas dijeron no tener un sitio dónde estudiar en su hogar, en comparación con uno de cada 10 estudiantes de escuelas favorecidas.

 

En el informe también se comparan otros aspectos clave de políticas e igualdad en la escuela. En general, los resultados de la evaluación PISA 2018 revelan grandes disparidades entre las escuelas favorecidas y las desfavorecidas relacionadas con la escasez de personal docente y recursos materiales, incluidos los digitales. PISA muestra que, ya antes de la pandemia, muchas escuelas afrontaban escasez de recursos. En promedio en todos los países de la OCDE, 27% de los estudiantes estaban matriculados en escuelas cuyo director/a dijo que el aprendizaje es obstaculizado por la falta de personal docente y el tema de la escasez de personal tendía a ser mencionado con más frecuencia por los directores/as de escuelas desfavorecidas (en 42 sistemas educativos) y por los directores/as de escuelas públicas (en otros 42 sistemas educativos). En 44 sistemas educativos, los estudiantes matriculados en escuelas cuyo director/a informó de una escasez mayor de personal docente y auxiliar obtuvieron calificaciones más bajas en lectura.

 

Según se afirma en el informe, asegurarse de que todas las escuelas dispongan de recursos adecuados y de alta calidad, así como del apoyo adecuado, es clave para ofrecer a los estudiantes de todos los orígenes oportunidades equitativas de aprender y triunfar en la escuela.

 

Los resultados también revelan que los cimientos para el logro educativo se colocan desde el inicio. Los estudiantes que recibieron educación a nivel preprimaria durante más tiempo obtuvieron mejores calificaciones en PISA que aquellos que no la tuvieron. Entre 2015 y 2018, la proporción de estudiantes de 15 años de edad que asistieron a la escuela preprimaria durante tres años aumentó en 28 países. Pese a esta ventaja, en 68 de los 78 sistemas educativos con datos comparables, los estudiantes que no recibieron educación preprimaria tenían muchas más probabilidades de encontrarse en condiciones socioeconómicas desfavorecidas y de estar matriculados en escuelas más desfavorecidas a los 15 años de edad. Esto indica que el acceso a la educación preprimaria suele reforzar la desigualdad en términos de educación. De acuerdo con el informe, al ampliar este nivel educativo, deberá prestarse mayor atención a cambiar el énfasis del acceso a la calidad y de la atención a la educación.

 

 

 

 

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