La Paz, 25 jun (EFE).- Las trenzas de las mujeres y hombres de distintas culturas en Bolivia son la inspiración del artista Julio César Escobar que expone una veintena de pinturas que muestran las “conexiones invisibles” que se forman cuando una persona toca el cabello de otra.

Un momento tan cotidiano como es peinarse, se vuelve un espacio de confianza entre mujeres cuando una madre agarra los mechones de cabello de su hija y empieza a entrelazarlos, una práctica que muchas veces se pasa de generación en generación.

La práctica de trenzar el cabello “trasciende en el tiempo” y son parte de varias culturas en el mundo que han encontrado en este acto una forma de entablar “cercanía” con otra persona, comentó a Efe Escobar.

“Las trenzas son un elemento vivo de nuestra cultura, pero también es una forma de intercambiar saberes, expresiones, experiencias que terminan en entablar conexiones invisibles en el entrelazado”, explicó el artista.

También el cabello es considerado como una “extensión del ser” que tiene su propia dinámica y que demuestra la identidad de las personas, acotó Escobar.

LOS CUADROS

Escobar decidió mostrar una veintena de cuadros realizados en óleo sobre lienzo, pastel sobre papel, entre otras técnicas en su exposición “Trenzas infinitas” en la Casa de la Cultura en La Paz, que estará abierta al público hasta el próximo 6 de julio.

En la exposición se puede observar cuadros que muestran los torsos de mujeres desnudas que exhiben sus largas trenzas, algunas tapadas con ponchos tradicionales de distintas culturas bolivianas, adornadas con una diversidad de tullmas, lanas de colores que también se entrelazan con el cabello.

“He visto trenzas desde que tengo memoria en mi entorno, pero nunca las había visto con los ojos de poder plasmarlas como arte, entonces ahí nace mi inquietud”, comentó Escobar.

El artista se inspiró principalmente en sus “ancestros de Tarabuco” y en la cultura Yampara del departamento boliviano de Chuquisaca, tomó fotografías, investigó y luego plasmó sus obras desde 2019.

En sus obras, las mujeres se muestran con dos trenzas, típicas de las cholas bolivianas, las mujeres indígenas del país, que representan, a su juicio, la “fuerza, la fortaleza” de la mujer, pero también el “equilibrio” y la “complementariedad”.

Asimismo tiene una connotación de “belleza” y muestra la “esencia” de cada una de las mujeres, contó Escobar.

De la misma forma, muestra las trenzas de las mujeres afrobolivianas y también el entrelazado del cabello en hombres en Tarabuco.

Escobar explicó que los hombres en esa cultura tenían una larga cabellera que se la peinaban en una trenza que representaba “masculinidad, fortaleza, virilidad” y que incluso era el atractivo mismo de los hombres, pero que esto se “está perdiendo”.

“Antes, una forma de castigo o cuando deshonraba su cultura, a los hombres se le cortaba el cabello, era como quitarles poder y parte de su masculinidad”, comentó Escobar.

En varios de los cuadros, Escobar mezcla las trenzas con partes de la naturaleza como las montañas, animales como serpientes o el viento e incluso una diversidad de flores.

Esta mezcla entre el cabello y la Pachamama o Madre Tierra quiere mostrar la conexión “invisible” que también hay entre las trenzas, la naturaleza y el trabajo que realizan las personas del campo.

Yolanda Salazar

 

 

 


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