La pandemia exacerbó la crisis educativa mundial con pérdidas significativas de aprendizaje. Si no se les respalda, los estudiantes perjudicados tendrán grandes dificultades para continuar su educación y acceder al mundo laboral. Además, ese retraso educativo tendrá un fuerte impacto en la economía.

 

El cierre de las escuelas ha resultado en importantes pérdidas de aprendizaje. En los países de ingresos bajos y medianos, el 70 % de los niños de diez años no pueden comprender un texto escrito simple, un aumento preocupante con respecto al 57 % registrado en 2019, según un nuevo informe multiagencial.

El estudio conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Mundial y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) destaca el déficit de aprendizaje, acrecentado por la pandemia de COVID-19.

La pandemia ha exacerbado la crisis educativa mundial. Sin nuevas medidas para apoyarlos, estos niños y jóvenes enfrentarán dificultades significativas para continuar su educación e ingresar al mundo laboral. Entonces enfrentaremos una gran crisis social”, advirtió este jueves la directora general de la UNESCO frente a más de 150 ministros de todo el mundo que se dieron cita en París los últimos dos días para discutir las crisis que frenan actualmente el avance de la educación: la de aprendizaje y la presupuestaria.

Ante esta realidad, Audrey Azoulay llamó a la movilización argumentando que la educación debe volver a ocupar un lugar destacado en la agenda internacional si se quieren alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La reunión en la sede de la UNESCO es un evento preparatorio para la Cumbre de Transformación de la Educación convocada por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, que tendrá lugar en septiembre, antes del inicio del debate general de alto nivel de la Asamblea General de la ONU.

Impacto económico

La UNESCO, el Banco Mundial y UNICEF alertaron de que los retrasos en el aprendizaje también tendrán un fuerte impacto en la economía y explicaron que a escala global representarán una pérdida acumulada de riqueza para la generación actual de escolares de alrededor de 21 billones de dólares. El cálculo hecho en 2021 apuntaba a 17 billones, es decir, la situación ha empeorado.

El informe enfatiza la crisis de financiamiento en la esfera educativa e indica que el 40% de los países de ingresos bajos y medios redujeron su gasto en educación durante la pandemia. La reducción media fue del 13,5% y los presupuestos aún no han vuelto a los niveles de 2019.

La subdirectora general de Educación de la UNESCO se refirió con preocupación a esa falta de recursos en un momento tan crítico como este.

Mayor riesgo de desigualdad

“Cuando disminuye el financiamiento público, las familias tienen que aumentar su aporte económico. Y cuanto más recae sobre las familias la carga económica de la educación, mayor es el riesgo de que aumente la desigualdad”, recalcó Stefania Giannini.

La UNESCO ponderó la urgencia de asignar fondos a la educación, que debe transformarse dados los desafíos del mundo actual, como la crisis climática y la revolución digital, dos cuestiones que deben integrarse a los planes de estudio.

Conclusión esperanzadora

Al concluir la reunión preparatoria, la UNESCO calificó como un motivo de esperanza la movilización a gran escala de los gobiernos esta semana defendida paro los participantes, que mostraron determinación para actuar y colaborar en nuevas iniciativas.

De acuerdo con el organismo de la ONU durante el cónclave se esbozaron muchas posibles medidas que se seguirá debatiendo el 19 de septiembre en Nueva York, durante la Cumbre para la Transformación de la Educación, que reunirá a jefes de Estado y de gobierno.

 

 

 

Boletín de prensa de la ONU


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

Artículo anteriorEdición 2022 de Hot Sale aumentó ventas un 25%; participaron 5 de cada 10 mexicanos
Artículo siguienteCiencia para salvar los océanos