Changsha (China), 19 ago (EFE).- La vida de Shi Basan, una anciana de la minoría étnica miao, cambió en 2013 cuando el presidente de China, Xi Jinping, visitó su aldea en el marco de uno de sus proyectos estrella, la erradicación de la pobreza extrema.

El pueblo de Shibadong, en la provincia de Hunan (centro), se mostró entonces en toda China, y, desde aquel momento, se convirtió en una suerte de parque recreativo folclórico del que depende parcialmente la economía de los mil residentes miao.

Porque el turismo folclórico, con sus tradiciones y cultos desenterrados, es la una de las bases que se intentan promocionar para apoyar a las 55 minorías étnicas que tiene el gigante asiático dentro de su territorio.

La anciana Shi, que destaca repetidamente bajo un retrato de Xi que pasó de tener una bombilla de cinco vatios a ganar 1.500 yuanes al mes (220 dólares, 217 euros) por hablar con los visitantes, forma parte de un turismo más orientado a las cámaras de los medios de comunicación.

NEGOCIOS EN LÍNEA

Las costumbres folclóricas son el reclamo que hace que los interesados en su cultura se acerquen a los poblados habitados por las minorías étnicas chinas, pero lo que realmente ha cambiado el futuro de los mismos es enviar los productos de sus aldeas a otras partes del país asiático.

La aplicación de vídeos Kuaishou, similar a TikTok, pero más popular en las áreas rurales, contabilizó en 2021 alrededor de 19 millones de usuarios que recibieron ingresos, de los cuales 5 millones (más del 25%) vivían en condados clasificados como pobres, y en los cuales residen la mayoría de las minorías de China, según la compañía.

Las ventas en línea de un programa de Kuaishou enfocado a “aliviar la pobreza” alcanzaron un total de 19.300 millones de yuanes (2.850 millones de dólares, 2.800 millones de euros) el mencionado año.

Por su parte, la plataforma de comercio electrónico Taobao, en su festival de descuentos del Día del Soltero celebrado en noviembre de cada año, emitió al menos 150.000 “retransmisiones de aldeas” que consiguieron unas ventas de 7.400 millones de yuanes (1.093 millones de dólares, 1.074 millones de euros) en productos agrícolas.

Vendedores como los del pequeño poblado de Hequn, donde más de 200 residentes de la etnia bai se turnan para vender arroz en línea desde la mañana hasta la noche, han hecho posible este canal de ventas.

EDUCACIÓN PARA SALIR ADELANTE

“Hemos pasado de tener cero yuanes en ventas de arroz en 2011 a 1,13 millones de yuanes (166.874 dólares, 163.930 euros) en 2021”, afirmaba a Efe Gu Li, uno de los residentes de Hequn.

Unas cifras que incluso agradece a la pandemia, que les obligó a usar su experiencia para “cambiar el método de ventas”, restando intermediarios y aumentando beneficios a la par que evitando posibles cadenas de contagio.

Gu es uno de los muchos que abandonaron las zonas rurales en las últimas décadas para buscar mejor fortuna en las ciudades, pero en 2018, viendo el auge de la “revitalización rural”, decidió volver a su hogar.

Destaca también que, a diferencia de otros tiempos, la mayoría de los que van a estudiar a la universidad vuelven a sus pueblos, donde aplican los conocimientos adquiridos.

De los más de 52 millones de estudiantes universitarios de China, el 8,9 % (4,66 millones), pertenecen a minorías étnicas, un incremento del 214 % en la última década según el Ministerio de Educación.

ETNIA POR ENCIMA DE NACIONALIDAD

Se ha producido un cambio con respecto a años anteriores, cuando los jóvenes abandonaban el hogar para probar suerte en las ciudades, a menudo dejando a la familia atrás por periodos de tiempo prolongados.

Hoy en día, la identificación que sienten con sus hogares les obliga a regresar y ayudarlo a desarrollarse, en una situación que algunos académicos del país interpretan como resultado de una forma de control cultural por parte de las autoridades.

A finales del siglo pasado las autoridades chinas decidieron modificar la nomenclatura de estas minorías, que antes eran consideradas “nacionalidades”, y pasaron a ser denominadas “grupos étnicos” para que la autoconcepción de los integrantes cambiase.

El economista chino Hu Angang, profesor de la Universidad de Tsinghua en Pekín, argumentó sobre esta situación que “la igualdad de derechos individuales, en lugar de la política de minorías”, es decir, entender a los grupos como etnias en lugar de naciones, “es la forma correcta de reducir las diferencias y el conflicto entre mayoría y minoría”.

Asimismo, el académico de la provincia septentrional de Mongolia Interior Uradyn Erden-Bulag aclara que el término “nacionalidades” abarca “una división del trabajo completamente funcional”, además de una historia y territorio común, mientras que “etnia” define a las minorías como una “categoría”, centrándose en sus límites y sus diferencias con respecto al grupo mayoritario.

Según el censo nacional realizado en 2020, 125 millones de chinos, un 8,9 % del total, pertenecen a una minoría étnica.

Guillermo Benavides Moine

 

 

 

 


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

Artículo anteriorUna probable pintura inédita de Picasso representando a Hitler sale a la luz en Italia
Artículo siguienteTaiwán dice que no ha sido informado de la reunión “Chip 4”