Mérida, Yucatán, a 17 de octubre de 2022.- La vacunación masiva para disminuir las infecciones de covid-19, representó una desafío logístico y médico nunca visto a escala mundial, además de que la comunidad científica internacional logró desarrollar el fármaco en menos de un año, sostuvo la directora del Instituto Nacional de Salud Pública, Celia Alpuche Aranda.  

En el marco de las actividades por el aniversario del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (CIR-UADY), se llevó a cabo la conferencia magistral “La evolución de la vacunación covid-19”, en la que Alpuche Aranda señaló que si bien la vacunación no previene todas las infecciones, hasta ahora ha brindado protección contra enfermedades graves, hospitalización y muerte.   

“Las vacunas contra la covid-19 no eliminan el riesgo de contraer la enfermedad y transmitirla, pero sí de desarrollar síntomas graves y de la letalidad”, resaltó.   

Asimismo, comentó que las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca requieren de dos aplicaciones para tener el esquema completo, mientras que la de Janssen sólo requiere de una inyección, de modo que muchos países occidentales han aprobado dosis de refuerzo de los fármacos para aumentar la protección frente a la infección y la enfermedad.   

Sin embargo, dijo, la actualización señala que no es descartable el peor escenario, la aparición de una variante más virulenta y altamente transmisible, por lo que, frente a esta potencial amenaza, la protección contra los casos de enfermedad grave y de muerte, ya sea debido a la vacunación previa o por la infección, disminuirá rápidamente.   

“El futuro dependerá, en gran medida, del tipo de inmunidad obtenida tras el padecimiento o tras la vacunación y de cómo evolucione el virus”, afirmó.   

Destacó que para el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2, la comunidad científica logró esta protección en un tiempo récord, consiguiéndola en menos de un año.    

Indicó que cuando empezó la pandemia, había un objetivo principal para todos los países del mundo que era aplanar la curva de contagios y con la llegada de las vacunas la meta fue acelerar la curva de la vacunación para inmunizar a millones de personas a la brevedad posible, lo que representó un desafío logístico y médico nunca realizado a escala mundial.   

“Cuando inició el proceso, se priorizaron las dosis disponibles para la población más vulnerable, población mayor de 80 años, personal sanitario de primera línea y grandes dependientes”, apuntó.   

Estar vacunados no significa que podamos dejar de lado las medidas de precaución y ponernos en riesgo a nosotros mismos y a los demás, sobre todo porque todavía se está investigando en qué medida las vacunas protegen contra la enfermedad, la infección y la transmisión, puntualizó. 

 

 

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