El empoderamiento económico les ayuda a combatir estos males sociales

 

Mérida, Yucatán, a 11 de marzo de 2024.- Las mujeres mayas continúan siendo víctimas de discriminación, violencia e impunidad por cuestión de género y por ser indígenas, situación que las mantiene en marginación, advirtió la directora de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Minerva Zapata Dennis.

En el marco de la XII Edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY 2024), se llevó a cabo la mesa panel “Violencia de género hacia las mujeres originarias del pueblo maya desde las perspectivas de los derechos humanos”, donde destacadas damas especialistas en la materia expusieron sus puntos de vista.

Ahí, la abogada destacó que los patrones discriminatorios y excluyentes hacia las mujeres, se han ido modificando progresivamente, pero parcialmente, gracias a su participación en los talleres de derecho, género e identidad.

“Pero aún persisten en las comunidades y al interior de los hogares”, señaló.

En algún momento, dijo, el empoderamiento económico constituye una estrategia utilizada por mujeres indígenas para combatir las agresiones en sus comunidades, quienes también rechazan y se oponen con mayor frecuencia a la violencia de género que sufren en sus hogares.

“No obstante se requieren realizar estudios más profundos al respecto y el diseño de acciones específicas, porque no siempre la mayor autonomía económica contribuye a disminuir la violencia de género”, subrayó.

En su turno, la activista Berta Pech Polanco compartió que debido a esa discriminación que sufren, existen organizaciones que tienen un abordaje integral con mujeres indígenas víctimas de violencias, considerando lo emocional, lo corporal y lo espiritual, que incluyen formas tradicionales de sanación maya.

“Tenemos que acabar con la falsa creencia de que la violencia hacia las mujeres en comunidades es algo cultural, lo cual es erróneo, ninguna violencia es cultural”, enfatizó.

Detalló que la violencia en las comunidades mayas es una práctica arraigada que ha sido normalizada, el acceso a la justicia que tienen las mujeres en los poblados es nulo y se enfrentan a diferentes barreras que van desde el trayecto, es decir, para hacer una denuncia deben viajar a la cabecera municipal, y esto les genera un gasto que a veces no pueden costear.

Además, continuó, el otro obstáculo es la discriminación racial y lingüística para el acceso a la justicia, pese a ello, “nos da mucho gusto que las mujeres de las comunidades ya no se están quedando calladas, con que una mujer denuncie para nosotras es un éxito y manda un mensaje hacia la comunidad”.

Por último, Pech Polanco recalcó que uno de los retos a vencer es descolonizar los sistemas de justicia indígena donde ya no existen los principios del conocimiento ancestral, “e incluir a las mujeres indígenas en la impartición de justicia”.

 

 

 

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