Tessmer incursionó en los textiles como un pasatiempo, sin prever el impacto que esto tendría en su carrera

Notipress.- La trayectoria de Lavender Tessmer, desde sus estudios de pregrado en música hasta convertirse en estudiante de doctorado en el MIT, ejemplifica los caminos impredecibles que conducen a investigaciones pioneras. Animada por su familia a explorar sus inclinaciones creativas, Tessmer incursionó en los textiles como un pasatiempo, sin prever el impacto que esto tendría en su carrera. Así, su llegada al MIT para continuar sus estudios parecía trazar un curso alejado de su pasado creativo, enfocándose en las rigurosas demandas académicas del diseño y la computación.

Sin embargo, el destino tenía un plan diferente en la vida de la estudiante, según relata la historia publicada por el MIT. La oportunidad se presentó inesperadamente cuando, buscando un puesto de asistente de investigación, descubrió que el Self Assembly Lab había recibido financiamiento para un proyecto basado en textiles. Este giro inesperado permitió que Tessmer uniera sus intereses tempranos en textiles con su carrera académica, abriendo un nuevo campo de exploración, el cual se convirtió en el centro de su investigación.

De la música a la tecnología textil

Tessmer, ahora inmersa en su quinto año de doctorado, trabaja en la intersección de la arquitectura, el diseño y la tecnología textil, demostrando cómo los materiales comunes pueden ser reimaginados para cumplir funciones críticas, especialmente resaltadas durante la pandemia de covid-19. Su enfoque en programar textiles con propiedades funcionales específicas, manteniendo al mismo tiempo la viabilidad de su fabricación a gran escala, resalta un compromiso con la innovación y la aplicación práctica de su investigación.

Antes de su llegada al MIT, había seguido una pasión por la música, esto la llevó a estudiar en la Universidad de Duquesne. Sin embargo, una asignación que la obligó a comparar una pieza musical con otro medio artístico le abrió los ojos a la arquitectura, llevándola a cambiar de dirección hacia este campo. Este cambio fue impulsado por su amor a la creación, una pasión que encontró un nuevo enfoque en la arquitectura y la cual, finalmente, la llevó a las puertas del MIT.

De esta forma, la decisión de Tessmer de perseguir una educación avanzada en el MIT fue en parte una búsqueda de perspectivas complementarias al enfoque práctico que había experimentado enseñando en la Universidad de Washington en St. Louis. La interdisciplinariedad del departamento de arquitectura del MIT y la falta de jerarquía entre disciplinas proporcionaron un entorno fértil para sus investigaciones, permitiendo que se sumergiera profundamente en su interés específico por el desarrollo de fibras y la programación textil.

Los proyectos de Tessmer en el Self Assembly Lab abarcan desde el diseño de fibras que responden a fluctuaciones de temperatura hasta el desarrollo de estructuras de tela que pueden cambiar de forma para mejorar el confort o el ajuste, demostrando la amplia aplicación de su trabajo. Además, su enfoque en la factibilidad de la fabricación a gran escala refleja una consideración cuidadosa de cómo la investigación puede traducirse en aplicaciones del mundo real.

Al explorar el potencial comercial de sus tecnologías, Lavender Tessmer se aventuró en el emprendimiento, presentando propuestas innovadoras que podrían revolucionar la fabricación textil. Aunque por ahora planea permanecer en la academia, aspira a integrar todas sus experiencias pasadas en una futura carrera investigadora, diseñando textiles dentro de un contexto arquitectónico y teniendo en cuenta las limitaciones de la escalabilidad de la fabricación.


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