Camino a la intolerancia social y digital

¿La apertura de más canales de comunicación significa en proporción una mejor entendimiento en entre los seres humanos?

Al parecer esto no es así. Al contrario, tal parece que mientras más abiertos somos, las complicaciones para el entendimiento y la convivencia se ven obstaculizadas.

Esto ya había sido advertido hace algunas décadas con Alvin Toffler, autor de “El shock del futuro” y “La tercera ola”, cuando analiza los cambios en la cultura y la vinculación de la tecnología y la innovación en los valores sociales y conformación de las sociedades.

Contra lo que podría suponer, desde los 70’s con el impulso de los medios masivos de comunicación y la homogenización de la sociedad, la humanidad iría por los mismos caminos, compartir los mismos valores y socializar las mismas visiones y estructuras; en un sentido más amplio, fue motivando más hacia la segregación al arraigar los sistemas de grupos sociales que conforman la sociedad. Han sido procesos de heterogeneidad que buscan que tanto los grupos sociales como individuos reclamen su derecho a ser únicos, a ser independientes, a tener sus propios espacios.

Este proceso se expandió con la llegada de las redes sociales y el mundo global al romperse las fronteras físicas y virtualizado cada día más la comunicación. La expresión y el clamor popular han cobraron una importancia en la discusión de las cosas públicas que inclusive han trastocado hasta la definición de lo que es privado e intimo.

Pero en esa ventana tan abierta hay rasgos de una violencia, igualmente virtual, que surge por la descalificación y denostación contra el que es diferente, piensa de manera divergente o se acomoda las ideas o conductas a un parámetro de consideración que resulta absoluto. Entonces se cree uno que se tiene el derecho de replicar, de opinar o de intervenir hasta en asuntos que no nos de competencia personal. Se parte del principio que la publicado en la red es público, de todos y para todos.

De tal manera que los grupos sociales minoritarios, que por lo cual no gozan de espacios de comunicación social abiertos, han encontrado canales para enviar mensajes con sus ideas de manera más abierta. Lo cual expanden sus ideas, encuentran nuevos adeptos que su vez replican y comparten información que sumada parece que son más en procesos que resultan ya simulaciones de sentimientos, emociones e ideologías.

Por ello cada días abrimos la mente y expandimos más el entendimiento. Nos damos cuenta de que a pesar de ser humanos somos diferentes y divergentes. No hay moldes universales y absolutos. Por lo cual los sistema tradiciones ya son obsoletos, queda anacrónicos ante el nuevo paradigma de pensamiento humano.

Es irónico este proceso porque parecería que con más comunicación sería más fácil el entendimiento humano. Pero vemos que no es así. Lo vemos a diario, en el trabajo, en la casa, con los amigos. Mientras más grupos nos encontramos y usamos más los diversos sistema de comunicación modernos se condicionan las diferencias y se produce problemas.