Recientemente para la inscripción y subida de documentos digitales en los procesos magisteriales de admisión y promoción vertical, los docentes del sistema público sufrieron de un gran estrés por la incapacidad del sistema digital para ser eficaz y eficiente. Desde la concreción de una cita para definir hora y subida de documentos, y como esta última acción, provocaron una serie de descalificaciones y reclamos en las redes sociales que propiciaron movilización de maestros en la exigencia de atención y solución a los evidentes problemas de conectividad.

En próximos días, los docentes deberán presentar un examen por vía electrónica y remota. El organismo responsable de llevar a cabo estos procesos y la correspondiente evaluación, la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros – USICAMM – ha dado a conocer los lineamientos y recomendaciones para que la aplicación de los instrumentos de valoración en línea sea exitosa.

Por lo cual, si los maestros no quieren tener problema requieren de una computadora de procesador Intel Pentium 4 con velocidad de procesamiento 1.4 a 1.5 GHz y memoria de 64 Mb de RAM en el caso de contar el equipo con sistema Windows o Linux y 128 Mb con MAC.

Lo que implica para un docente la adquisición de una nueva computadora, que cumpla con esas características que cuesta alrededor de $2,500 dólares, lo que viene siendo al cambio de hoy unos 55 mil pesos.

En un estándar, la gran mayoría de maestros sin temor a generalizar cuenta con equipos de cómputo con apenas 4 Mb de RAM que actualmente se cotizan alrededor de 8 a 10 mil pesos. Con un sistema muy, pero muy por debajo, de lo que hoy se les solicita para el examen, los docentes utilizan las herramientas para la planeación, organización y valoración de las clases virtuales.

En estos tiempos de contingencia sanitaria donde el confinamiento obligó a las actividades en línea tanto en trabajo como en las clases a distancia, lo que ocasionó un lamentable efecto: aumento del costo de equipos de cómputo.

El gran cuestionamiento de la realidad de los maestros en cuanto a su infraestructura en cómputo es ¿tienen el dinero para hacer la inversión para adquirir una supercomputadora de 64 MB de RAM?

A este asunto hay que agregarle los inconvenientes de la cobertura de Internet que, aunque las empresas ofrecen altas velocidades de conectividad, por lo obsoleto de la tecnología utilizada no está garantizada el disfrute de ellas. Hay quienes aún tienen un mega de ancho de banda en zonas de Mérida. Lo mínimo que piden son dos megas de bajada y uno de subida.

Para rematar la serie de inconvenientes, el problema de la electricidad por los constantes apagones de empresa de clase mundial – CFE – a manos del expriista Manuel Barlett, nos ponen en constante jaque.

Parece entonces que los maestros que desean ingresar al sistema como los que se quieren promover les espera una TAREA IMPOSIBLE, porque no tiene el recurso mínimo requerido ni las condiciones en casa para que la aplicación de los instrumentos de evaluación sea exitoso.