El derrumbe de la 62

derrumbeDesde hace tiempo se veía venir. Lo que para muchos significó el arribo de una cara fresca, joven, con trayectoria desde diputado, ya empieza a tomar rasgos de grandes aperturas que están a punto de ocasionar su desplome total. Renán Barrera Concha ya es candidato para ser nominado el peor alcalde panista que ha tenido Mérida de todos los tiempos. Ya ni con Angélica a quienes los panistas usaron como bandera para recuperar la ciudad ha tenido tantos señalamientos de corrupción y malos manejos en el erario.

Recordemos que en la entrega de la administración príista a Renán Barrera se afirmó por el mismo que no había encontrado grandes irregularidades, por lo menos para meterla a la cárcel como muchos en su deseo personal lo asumían. Solo se dio un caso de error administrativo en Doris Candila que se cayó cuando la supuesta afectada que denunciaba de no recibir un pago por un servicio prestado al Ayuntamiento declaró que si lo había recibido. Uno de los primeros osos.

Después vendrían los casos del favoritismo para la empresa de recolecta de basura Sana, que de tener una minúscula participación se convierte de la noche a la mañana, en los primeros meses de la administración municipal de Concha Barrera, en principal recolectora de basura en la ciudad. Una decisión en una concesión pública sin licitación, por voluntad discrecional de quienes se decían sería transparente y demócrata.

Contraviniendo a lo estipulado por la Constitución, aduciendo a causas de fuerza mayor, se procedió a cambiar las luminarias que se decían que no servían, por otras, que igualmente no sirven. Peor porque el compromiso de “Iluminamos Mérida” era supuestamente corregir el error de la administración pasada, donde por cierto en la autorización de las luminarias igualmente había participado con su voto los regidores del PAN que ahora son funcionarios de Renán Barrera.

El escándalo mayor ha sido el caso de la ventanilla única de Pensiones. Realmente injustificada, violando la propia reglamentación con respecto a oficinas comerciales o públicas en cuestión de estacionamiento. Un espacio que fue habilitado con casi medio millón de pesos, del cual se paga una renta por otros treinta mil pesos mensuales. Un beneficio económico que va a manos de un funcionario de la propia administración, el Dr. Alfonso Peniche. Antes un activista de esos que hablan en contra de la corrupción en el gobierno, pero que ahora se “empluma” con dinero de los meridanos recibiendo los pagos de un claro tráfico de influencia, más su sueldo en el Ayuntamiento, y además, dando citas en su consultorio privado cuando se supone debe estar activo en la función pública. El Dr. Alfonso Peniche representa el doble discurso, la falta de compromiso, la incongruencia de la administración.

¿Cuánto tiempo necesita la contralora municipal para realmente actuar en contra de la corrupción después de UN AÑO de presentada la denuncia?

¿En dónde quedan la Responsabilidad, Honestidad, Profesionalismo, Eficiencia, Sensibilidad, Armonía, Conciliación, Innovación, Energía, Dinamismo y Firmeza, y objetividad que la directora de la Contraloría?

La corrupción no se debe entender solo con el aprovechamiento de los recursos económicos, sino como cualquier desviación de los valores, por lo cual Yazmín Castillo Ojeda, la directora de Contraloría, es una funcionaria corrupta, inepta y que se ha convertido en un brazo operativo para cubrirle la espalda a su “jefe”.

El colmo para Renán Barrera y la camarilla de regidores que lo acompañan fue la presentación y aceptación de la agrupación Acciones Líderes que en esta semana aceptaron que su administración está desviando fondos del ramo 33, relacionada con el combate a la pobreza y comisarias, para obras en “grandes casonas”, un uso eminentemente electoral y posicionamiento de imagen de Renán Concha. Eso lo saben muy bien los regidores panistas Juan Barea Canul, Manuela Cocom, Yahayra Centeno que están presentes en la reunión la abandonaron, no sabemos si por vergüenza o molestia.

El punto es que aquellos jóvenes, que les quedo más que remedio ante las evidencias, que aceptar que hay desvíos de recursos que deberían usarse para el combate a la pobreza se uso para las banquetas de Paseo de Montejo. No hay que descontextualizar que el Gobierno del Estado había repavimentado tan importante arteria vial, y al parecer le urgió a Renán Barrera apurarse en no salir “fuera de la foto” y no importó usar un recurso debidamente dedicado a la pobreza para usarlo a su favor de su imagen.

Estamos a mitad de la gestión. No hay duda de que Barrera sueña con la silla del Poder Ejecutivo. Al quedarle un camino de tres años para llegar a esa posición, no le queda más que irse por la diputación federal por vía plurinominal. El PAN de aceptar esa fórmula será solo para proteger su marca mediático y política. Más que premiarlo es protegerlo con el fuero para evitar el gran escándalo de tener a un alcalde panista pegado más que a una simple pared. Solo que al darle esa diputación lo único que harán los panistas es ser cómplices de corrupción en sus propias filas.

Con lo descubierto y denunciado por Acciones Líderes y que van a informar a la institución que los financia de la Unión Europea es más que motivo para que la Auditoria Superior del Estado entre a verificar las finanzas del Ayuntamiento. Pero parece que hasta en el PRI no lo quieren tocar con aquello de que mejor no lo victimicemos, dándole toda la libertad e impunidad para que los ciudadanos suframos de lo que ya es la peor alcaldía meridana emanada del PAN. 

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