Enrique Vidales 14 agosto, 2015

La fracción novena de la Artículo Tercero Constitucional afirma en su texto:

Para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad, se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. La coordinación de dicho sistema estará a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. El Instituto Nacional para la Evaluación será un organismo público autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Corresponderá al Instituto evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior, para ello deberá:

A). Diseñar y realizar las mediciones que correspondan a componentes, procesos o resultados del sistema.

B). Expedir los lineamientos a los que se sujetarán las autoridades educativas federal y locales para llevar a cabo las funciones de evaluación que les corresponden, y

La transcripción del texto constitucional es para establecer con la mayor claridad la intención del legislador del por qué crear el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, conocido por sus siglas INEE. Especialmente en las tareas sustantivas del mismo para lograr coordinar los esfuerzos entre las autoridades federal y locales en educación y ella misma que dieran forma al Sistema Nacional para la Evaluación Educativa.

El texto constitucional obliga al mejoramiento constante y máximo logro académico de los estudiantes fundamento de la calidad. La evaluación del sistema educativo es esencial para los procesos de toma de decisión que permita y facilite consolidar un servicio educativo con mejores resultados.

Es por ello que se elevó a nivel constitucional el Servicio Profesional Docente que implica el ingreso, la promoción y la permanencia de los maestros a prestar el servicio educativo con base a una evaluación integral de sus conocimientos, habilidades y actitudes que conforman su competencia didáctica. La tarea del INEE tiene una importancia trascendental en esos procesos de evaluación. Su autonomía pretende otorgar la certeza a esos procesos de que la autoridad educativa no sea juez y parte, como siempre lo ha sido, en las decisiones que competen a los maestros. Esto debería eliminar vicios y malas costumbres en la asignación de plazas, promoción a direcciones o supervisiones, esos manejos “oscuritos” entre sindicato y autoridades educativas que pervertían el compromiso educativo de los maestros.

Pero como todo proceso nuevo, después de años de grandes privilegios y prebendas, los maestros tienen dudas. Incertidumbre que aumenta por las consecuencias negativas en los casos de reprobación o no alcanzar los estatus idóneos establecidos por el mismo INEE.

Por lo cual se esperaba que las autoridades educativas, considerando tanto a las secretarias de educación pública federal y estatales con el INEE, fuesen eficaces y óptimas en el manejo de los procesos de evaluación que la Constitución les demanda. La confianza para desempeñar el cargo de dirección del INEE recayó en Sylvia Irene Schmelkes del Valle, socióloga con Maestría en Investigación Educativa, en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México e investigadora de la educación desde 1970. Por su trabajo ha recibido muchos reconocimientos y premios, por mencionar algunos el premio nacional María Lavalle Urbina 1998 y el premio Tlamantini, por trayectoria en educación, en 2003. Pero de nada ha servido ese bagaje de hacía de Silvia Schmelkes la persona idónea para cumplir con la tarea constitucional del INEE.

Hoy los maestros están más que desorientados en cuanto al proceso de evaluación con respecto la permanencia. Supuestamente hay un cronograma que establecía puntualmente las fechas y las tareas que los maestros deberían ejecutar para cumplir con la evaluación del desempeño docente.

Un proceso de cuatro etapas, donde las dos primeras no se han podido completar por la ineficiencia operativa del INEE. No se ha podido cumplir con la evaluación que los directores, en una primera fase, deben completar sobre el trabajo de los docentes. Al no completarse esa etapa los maestros tampoco pueden subir a la plataforma su Portafolio de Evidencias, correspondientes al segundo paso, por no tener la notificación de cumplimiento de la primera.

Primero se les dijo a los maestros de educación básica que la entrega sería el 15 de julio. Al llegar días cercanos a esa fecha se cambió al 15 de agosto. Hoy se publica en la página del INEE una nueva fecha el 18 de septiembre. Lo que se sabe es que en estos momentos ni los directores, mucho menos los maestros, han recibido la clave de la plataforma para cumplir con las tareas evaluativas correspondientes.

En la Mesa de Ayuda para la Evaluación de Educación Básica recomendaron, antes de la publicación del nuevo cambio de fechas, que los maestros documentaran o evidenciaran todos los intentos fallidos por encontrar una respuesta efectiva de ella misma. Así se amprarían, si llegada la fecha no pudieran cumplir y la amenaza de perder la plaza no surta efecto.

En otras palabras, en lugar de una respuesta efectiva y clara se tenía que documentar la incompetencia e ineficiencia del INEE en el proceso de evaluación.

Una situación que no solo pasa en Yucatán. Comentada la preocupación en las redes sociales se han recibido reportes de Guanajuato e Hidalgo en las mismas circunstancias.

La apuesta de la Presidencia de Enrique Peña Nieto fue consolidar la calidad educativa y los procesos que conducen a ello. Hoy el INEE está fracasando. No ha podido cumplir con sus propios procesos y contribuir a la certidumbre de los maestros. Porque no hay información clara, están constantemente cambiando las fechas de entrega, no se ha enviado claves ni a directores ni maestros. Un auténtico caos que motiva la expansión de la rumorología, las dudas en los maestros y la desconfianza en las autoridades.

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