Dos ejemplos ilustrativos. Hace apenas una década, Mérida era considerada como una ciudad arbolada. Es cierto que el huracán Isidoro arranco muchos árboles, pero mucho más se han perdido por la falta de atención de los responsables para reponer las pérdidas o cuidar los que han quedado. Las avenidas, tradicionalmente arboladas en los camellones, han cedido espacios para mejorar la vialidad, sobretodo en la entrada de conocidos centros comerciales. ¿No hubiera sido mejor la construcción de un área verde, de un parque que diera vida y espacios al aire libre, en lugar de una tienda que presume de ser la más grande de la ciudad?
El otro ejemplo se refiere más a las actitudes en la juventud yucateca. Ellos han cedido, por la influencia de los medios de comunicación a cambiar muchos gustos, como sucede con la  música de trova, tan hermosa como en ninguna parte de la mundo, por los mundanales ruidos sin sentido de la música moderna. El aprecio al romanticismo inherente de esas tradiciones, se va perdiendo poco a poco en la juventud meridana. ¡Qué triste es ver que ni siquiera se interesen en los bailes o espectáculos tradicionales!
Es decir, que la transformación no solo se dan en aspectos materiales como edificios, sino también en los valores, costumbres y características internas de todos nosotros. Pero que queda el cuestionamiento si estamos conservando la esencia, es decir, aquello que verdaderamente nos hace únicos y distinguidos, como yucatecos, entre todos los que conforman esta nación. No es cuestión de negar el progreso ni el desarrollo o los cambios que estos promueven y requieren, sino de rescatar valores físicos y morales que son parte esencial de nuestra cultura. (Mérida, mayo 2005)

Posdata. Por otro lado y hablando de transformaciones, en fechas recientes se ha escuchado que se desea construir una avenida moderna que conecte a Mérida con el muelle fiscal en Progreso. Esto trae como consecuencia la expropiación de casas habitación de gente que ha puesto toda su vida en lograr obtener ese patrimonio. El gobierno debe compensar con un pago justo por el terreno y construcción que la gente ha invertido, y por el significado de desalojarlos de lo que han luchado conseguir. ¿No creen?


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