En abril de 2005, en una noche al llegar a mi casa y disponerme a leer el
correo electrónico, me percate de un mensaje que me invitaba a una reunión. El
motivo, según recuerdo, era analizar la situación actual de la sociedad, con
énfasis en el problema de la crisis de valores que aqueja y trae consecuencias
lamentables en la convivencia social.

Acudimos a la cita muchos que se distinguían en ejercer la pluma crítica o de
análisis social en medios de comunicación. El clima fue de concordia, de mucho
respeto y una auténtica preocupación por analizar el acontecer mundial, y como
éste, nos afectaba.

A partir del interés de la mayoría, estos encuentros se fueron multiplicando
hasta convertirse en una disciplina acudir a nuestra reunión, donde tuvimos
oportunidad de analizar temas de interés sobre el punto que nos unía. Fue en
alguna de estas reuniones, cuando caímos en la conciencia que se tenía que hacer
algo para tener un mundo mejor, cuando nace la idea de constituir o construir
una asociación civil que aglutinará todas las intenciones y acciones hacia ese
objetivo.

Cabe aclarar que con el paso del tiempo, algunos fueron perseverantes, otros
desistieron, como también, otros se fueron uniendo. De los muchos se fueron
comprometiendo pocos, pero todos con la firme voluntad de realizar una campaña
que buscará rescatar de Mérida aquellos valores que dignifican al individuo de
nuestra cultura. De aquellos que nos ayudan a darle un sentido a nuestra
existencia y nos hacen mejores personas y ciudadanos.

Quiero manifestar mi profundo agradecimiento a todos y a cada uno de quienes
participaron en aquellas reuniones. De todos, aunque sea solo un momento, me han
ayudado a entender la importancia de salir de la apatía e indiferencia, para
darme cuenta que el mundo de hoy puede ser mejor en beneficio de nuestros
hijos.

De manera muy especial recuerdo a la Sra. Estela Otero de Rejón, reconocida
editorialista del Diario de Yucatán. Aún con las dolencias que le aquejaban por
la enfermedad, acudió a una de las primeras citas. Mujer callada mientras los
demás discutíamos acerca de la situación familiar. En un momento ella tomó la
palabra para decir: “La familia está en extinción… debemos luchar a favor de
ella”. En algunas semanas posteriores nos enteramos de su sensible deceso.

En este último año quedamos pocos, pero con todo el entusiasmo de iniciar la
aventura y el reto de concretar estrategias que lleven a convertir a Mérida en
una cuna de valores. Fueron en total 10 compañeros más, bajo el interés de la
Sra. Margarita Díaz Rubio de Ponce. Aunque soy consciente que a nuestra primera
presidenta no le gusta el protagonismo, es necesario reconocer el compromiso de
Margarita por encabezar un movimiento orientado a sentar las bases de un
desarrollo cimentado en los valores.

Elegimos el nombre de ADALTIORA, que significa “Hacia arriba”, por que
estamos convencidos que no solo podemos soñar, sino también, construir sobre
nuestra sociedad un mejor mundo, más humano y espiritual.

Como causa adoptamos promover la Ley de Adicciones del Estado de Yucatán,
iniciativa de ley emanada del interés de dos partidos políticos que conforman el
Congreso Estatal. Consideramos que el marco jurídico es necesario para
consolidar la educación en la prevención, además de contar con normas más claras
que controlen no solo la oferta, sino también, la demanda de productos, que si
bien legales como el alcohol y el tabaquismo, constituyen factores que afectan
la concordia y la paz en el seno familiar. Lamentablemente por intereses más
cercanos a luchas políticas internas el marco legal ha quedado estancado, aún
cuando existía el compromiso de los Diputados y Diputadas de sacar en adelante
el proyecto de ley.

Para esa lucha, contamos con el apoyo de otras 25 organizaciones civiles que
se sumaron a ese esfuerzo. Ante la indiferencia, insensibilidad e incumplimiento
del compromiso surgió la necesidad, el pasado 23 de septiembre, de celebrar una
reunión entre las asociaciones civiles para conocernos entre nosotros, así como
también, discutir lo que podemos hacer pro desarrollo del Estado de Yucatán.

ADALTIORA esta plenamente consciente y convencida que hoy
más que nunca tenemos que trabajar por rescatar de la sociedad de la
indiferencia en los valores, con la finalidad de convertirnos en arquitectos de
nuestro propio destino, mucho más promisorio que el actual.

Revista Ser familia. Año 1. No. 8. Noviembre 2006

 


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

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