La imagen del narcotraficante con dinero, carros, mujeres con todos los beneficios que el poder económico que tienen, con una vida llena de placeres, que resultaría más que atractiva para las nuevas generaciones, aún y con los peligros que dicha actividad presentan. Si a esto se agrega la pasividad de la autoridad en el castigo oportuno, con leyes permisivas e instrumentos como el juicio de amparo o el pago de fianza, que más que proteger a la sociedad son utilizados para la defensa de los delincuentes, ¿qué argumento podríamos decir al niño para cambiar su percepción?
 La sociedad en conjunto, si el gobierno ya resulta ineficaz e ineficiente para combatir al narcotráfico, debe establecer las bases para que nuestros niños, el futuro de nuestro país, no caigan seducidos por las supuestas bondades que se perciben en los delincuentes en la actualidad.


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