Un hombre sin sueños carece de ideales que perseguir. En los sueños se reflejan las motivaciones, los desos, inclusive, los temores y los traumas. Un sueño no permite darnos cuenta de que estamos vivos, que sentimos y somos capaces de emocionarnos.

A escasas horas de concluir el sueño olímpico de Londres 2012 la nostalagia de las emociones vividas nos llevan hacia un despertar donde debemos poner nuestros esfuerzos por el bien del deporte en nuestro país. Hay quienes lograron la gloria de una medalla, hay quienes fracasaron en el intento, como también, quienes sorprendieron al mundo por las ambición de triunfo que los llevo hasta la victoria.

México y sus atletas han cumplido. Hay que reconocer el gran esfuerzo de los atletas mexicanos, no sólo de los que ganaron, sino también que aún sin figurar en el medallero si estuvieron entre los 10 primeros del mundo.  Todos ellos nos hicieron vibrar como nación, nos unieron como mexicanos y nos enseñaron que con esfuerzo, dedicación y compromiso podemos ser competitivos en el mundo.

México ha cumplido sin duda.  Nuestra Patria y los mexicanos debemos estar orgullosos de todos nuestros atletas y aprender de ellos para olvidar las diferencias y construir todos juntos una mejor nación. Nos hicieron emocionar en el juego, como en el triunfo y sufrir también en el fracaso.

El sueño ha acabado, pero nos motiva en el despertar a continuar sacando lo mejor de nosotros mismos. No olvidemos el sentido profundo de “cuerpo sano; mente, sana”.

Serán 4 años de trabajo, porque en 2018 Río de Janeiro nos espera, y el tiempo pasa volando.


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

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