Sin embargo, en estos días cuando la contingencia está cediendo y los indicadores económicos están en mejor posición de cuando empezó la crisis sanitaria, si nos pone a pensar que algunos elementos de estas teorías pueden poseer alguna validez. O que también, quienes son los especialistas económicos supieron dar una lectura financiera prospectiva adecuada, que ajustando las causas a sus propios intereses e ideologías y posturas les permitió crear un cuerpo de conocimientos muy ajustado a lo que sucedió y ha sucedido entorno a este hecho.
Sobretodo porque antes de entrar a la fase de la alerta las condiciones mundiales estaban muy deterioradas, por lo que el escenario de una pronta recuperación era una visión muy lejana. ¿Cómo entender que ahora se diga que lo peor de la crisis mundial ha tocado fondo y estamos camino a la recuperación, cuando las actividades políticas, sociales y económicas, inclusive religiosas, de un país como México fueron paralizadas?
Antes de la alerta la cotización del dólar, uno de los primeros síntomas que hay que tener muy en cuenta para calibrar el estado de salud de la economía nacional, en semanas previas, se compraba en casi 15 pesos, y justo, cuando la normalización de las actividades económicas apenas empezaba hoy se encuentra por debajo de los 14 pesos.
Hoy se dice que la economía del país tendrá muchos costos como consecuencia de la alerta sanitaria. Que el ramo del turismo está en su peor situación por la caída de los extranjeros y la discriminación que tanto nacionales y como país estamos enfrentando por ser el punto de origen de la pandemia que preocupa a todos los países del mundo.
Con esto no quiero decir que dejemos de cumplir las indicaciones de salubridad que nos exigen las autoridades responsables. Lo que podamos a no saber de su origen y efectos en la economía es ajeno a la realidad médica, que de no ser atendida como se debe, las consecuencias pueden ser fatales para nosotros y exponer innecesariamente a los seres queridos.
Pero en un mundo que se mueve más por las causas que por las casualidades, todavía no se ha dicho la última palabra y reflexión de esta enfermedad, signo de los tiempos modernos.
 


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