Pero la fortaleza de haber ya sido opción real de
gobierno conlleva también omisiones por la gran distracción que significa
llegar y usar el poder. Un ejemplo es la carencia de iniciativas internas para
la formación de potenciales cuadros políticos que el día de mañana éstos se
conviertan en viables candidatos para continuar en el poder mismo.

Cuadros políticos que utilicen la inteligencia para el
análisis del entorno político y que fomenten la crítica interna como un medio
para buscar y llegar a la verdad con la capacidad de remediar errores con
propuestas propositivas.

El mundo de las redes sociales nos ha permitido ir
retratando lo que la gente piensa en cualquier tema, inclusive en materia
política. Obviamente son mucho más los jóvenes quienes se integran en la
dinámica del mundo virtual. Algunos de ellos de muy corta edad con la falta de
experiencia y con la gran característica general de la generación actual de no
leer ni estudiar, por lo que no logran el desarrollo de una conciencia política
fundamentada.

Pero los perfiles entre los simpatizantes entre uno y
otro son diferentes. Parecería que se carga con el peso de la historia; donde
uno nació, PRI, como un partido de estado, y por otro lado, el PAN, como un
partido de oposición.

Hace 20 años, el Partido Acción Nacional tuvo la visión
de aprovechar a la juventud en su preparación para el arribo del poder. Aún recuerdo
aquellas reuniones con candidatos blanquiazules que se caracterizaba
precisamente por la fuerza joven, que esperanzados en la posibilidad real del
cambio, pensaban que las cosas funcionarían mejor. De la mano de éstos jóvenes
surgió un liderazgo político que logró colarse en la estructura del poder. Sin
embargo, poco a poco, con acciones que no reflejaban mucho compromiso
democrático, la gente se fue desencantando de hacer de ese partido una opción
de gobierno.

Se debe reconocer que si en algo se caracteriza el PAN no
es una base extensa de militantes, sino más bien, en simpatizantes que consumen
los medios de comunicación afines y pintados de azul.

Aquella juventud que creció esperanzada en el cambio no
es la misma que hoy inunda las redes sociales, que aprovechan esos medios
electrónicos de información para dar a conocer sus ideas políticas. Éstos
diversifican el entendimiento al permitir de forma más interactiva dialogar
casi en tiempo real. Sin duda las reglas del debate que fomenta el mundo digital
es diferente a lo que sucede en las discusiones de café, ya que en estas
últimas es raro que uno se siente con un desconocido, mientras que en la
Internet es más sencillo ocultarse o demostrar una apariencia que nos impida
conocer realmente quien está detrás de un perfil, nota o comentario.

Hay quienes hemos querido aprovechar esos medios
precisamente por esas características para fomentar el debate político. Sin
embargo nos hemos topado con unos sujetos, básicamente jóvenes, que en sus
argumentos han recurrido a la descalificación personal, sin fundamentos, con
una carga emotiva muy negativa que creen que con insultar o denostar es como se
construye el debate político. Lo peor del caso es que en muchos, simplemente
para no generalizar, hay mucha ignorancia, falta de memoria, desconocimiento de
hechos, acontecimientos, definiciones, costumbres y reglas del juego político.

En definitiva se cree vivir en democracia por permitirse
los ciudadanos expresarse libremente en esos medios, pero al final si lo analizamos
más a conciencia concluimos que hay una disfuncionalidad argumentativa grave
que nos señalan un síntoma de la ineficiencia que hoy tienen los partidos de
formar una auténtica conciencia ideológica sobre principios y análisis
político.

En el caso del PAN extraña por su vocación academicista
que parece que ha sido superada por el oportunismo de servirse del poder.

 


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

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